No aprendemos el sentido y valor de comunidad

Algo que tenemos que enseñar a los nuevos discípulos es el sentido de comunidad, el valor de la comunidad, nuestra responsabilidad con el que está a nuestro lado, algo que no se nos transmitió cuando no convertimos por el hecho de nacer y crecer en un modelo de  iglesia individualista, el modelo de congregación, por  no construir la iglesia como un cuerpo donde todos sus miembros son importantes y su aportación cuenta en un todo común.. Por este motivo tenemos que trabajar, crecer y multiplicarnos en grupos pequeños,  dentro una red de iglesias. Iniciar en una iglesia donde se le da valor a la comunidad en el principio de los unos a los otros, donde todos son iguales, con distinta función y sin ellos no hay comunidad, esto es esencial en el desarrollo de un nuevo creyente y de su discipulado, lejos de añadirle de una manera desarraigada y pasiva a las filas dominicales. Si tu estructura de iglesia no es participativa, si tu “estructura” no es la de los unos a los otros donde establece el principio de igualdad recíproca, entonces cámbiala, la comunidad sólo se construye en los unos a los otros.   

“Es muy diferente que el nuevo convertido entre en el seno de una  comunidad que se le añade pasiva y desarraigadamente  en las filas dominicales”  Es muy diferente integrar que añadir.

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