Comunidad una experiencia profunda de iglesia

Cada vez estoy más convencido de la importancia y la necesidad de ser comunidad, como expresión más profunda de la iglesia y como la manera más significativa de avanzar en el reino. Hay muchas razones por las cuales deberíamos ser comunidad, desde la proximidad mutua, hasta ser la mejor manera de comenzar nuevos grupos. Cuando somos comunidad se profundiza más en la vida cristiana personal y colectiva, hay un discipulado “natural” vivencial en el cuidado y apoyo mutuo, hay una dirección concreta como grupo y en la misión, podríamos decir que la comunidad es intencional. Pero lamentablemente se elige y se fomenta el modelo congregacional de Domingo y a veces combinado “con un híbrido” llamado célula o de otras maneras, donde es tratado al nivel de “otras actividades” de iglesia con un planteamiento de edificación y un enfoque hacia dentro, carente de complicidad y sobre todo lo más grave carente de identidad como grupo, porque al final son un clon o extensión de la “iglesia madre” no se le considera iglesia, aun que Pablo a las personas que se reunían en las casas les llamaba iglesias al igual que a todas las casas de una ciudad cuando se reunían en un solo lugar. Cada vez es más la gente que busca una experiencia más profunda como iglesia algo más que el evento dominical. Generalmente lo que ocurre con el modelo de congregación del Domingo es que no conecta a la gente al menos en relaciones, si tal vez en actividades y programas, por lo cual al final viven vidas cristianas solitarias, individualistas, no hay un discipulado relacional, no hay un mismo objetivo de complicidad en la misión, en tu entorno, en tu ciudad (una iglesia que gira en torno a ala reunión es una iglesia que vive sin propósito). Una comunidad es un equipo de personas que trabajan juntos, a favor del reino, apoyándose en objetivos comunes. Creo que es el momento de hacer y fomentar otro tipo de iglesia, y es el modelo de comunidad, de vernos las caras, de aprender a ser vulnerables en relaciones genuinas y autenticas, para  trabajar juntos en el barrio enfocado hacia fuera, hacia la gente que necesita ayuda. Dejemos ya la religión, la tradición para ser lo que es la iglesia, personas y relaciones. Al final ¿Qué es lo que queremos como iglesia? Llenar edificios, o grupos conectados avanzando allí en sus barrios y entornos ¿Donde nos dirige lo que estamos haciendo? ¿Donde nos ha dirigido lo que hemos hecho en los 3 últimos años? ¿Quienes, valientemente deben fomentar la comunidad? Si otros no lo hacen, hazlo tu, ¡hace falta urgentemente un cambio!.

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