El éxito ya no se mide por el número de los que van al servicio del Domingo

¿Porqué sigue rondando entre algunas iglesias evangélicas esta idea/objetivo de llenar edificios de gente un domingo durante dos horas como la señal de éxito? Esto no lo encontramos en el Nuevo Testamento, esto se acerca a un concepto de iglesia consumista ¿Porqué no se tiene como éxito que toda la comunidad al margen de su número vaya y haga discípulos, conectados?

Sigue entre algunas iglesias evangélicas la pobre idea de cuantificar el éxito por el número, por los asistentes al culto del domingo, (aun que muchos de ellos son procedentes de otras iglesias, aun que luego no haya conexión entre ellos,) pero como hemos dicho la calidad no es “cuantificable, ni visible”; realmente cuando uno está haciendo la obra de Dios y para Dios y no para las hombres, está descansando, disfrutando en servir al Señor y no pendiente o preocupado por los números o por las apariencias, o por la atención de otros, no servimos para ser vistos por los demás, no servimos para el hecho objetivo de reunir gente, sin un propósito, (estadios de futbol o eventos musicales ya lo hacen) si no para hacer la obra real de Dios, aquello que hay que hacer, como id y la labor menos llamativa de hacer discípulos “aun que no tenga el condicionante de ser visible o reconocido” al menos para los hombres, pero si para Dios, servimos siendo auténticos, aun que esto cara a otros “no les valga” como éxito,  también  porque sabemos que juntar a 100 personas o significa que sea la obra de Dios, el que quiere hacer la obra de Dios anda temeroso y quebrantado delante del Señor porque se tiene como un siervo inútil a merced de su gracia y misericordia, no se le ocurre exhibir ningún “éxito” suyo, si no dando la gloria al único Rey de Gloria a quien echamos nuestras coronas a su pies, y también sabe que el hecho de ser una iglesia grande no significa que es mejor, el fuego declarará la obra de cada uno, que podamos decir como Pablo “Nuestras cartas sois vosotros, escritas en nuestros corazones, conocidas y leídas por todos los hombres” 2 Co 3:2 – También la importancia

Al final ¿donde está la comunidad, donde ser una familia, donde forjarse los discípulos en el compromiso de la relación, en el roce, en el reto de caminar juntos, en vivir los unos a los otros con el condicionante de la interactividad, (donde está el compromiso de relación, donde se construye comunidad en dos horas a la semana, como resultado muchos viven de esta manera sus vidas cristianas de una manera individual) – donde esta esa complicidad para vivir como enviados en la misión sirviendo a nuestra comunidad? El ocuparse de la raíz no es lo más “cuantificable” ni visible pero al final es lo más perdurable. Bienaventurados, tantos preciosos hermanos anónimos “don nadies” para los hombres, pero no para su Señor, que no buscan ser celebridades, que como su Maestro ““No gritará, no alzará su voz ni la hará oír en las calles.” Is 42

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